El otoño pasado encontré estas setas. Me llamaron la atención los pingüinillos que había entre ellas, normalmente se quedan en los árboles y no bajan. Estos hongos eran de la distribución Ubuntu, cada vez más frecuentes. Me quedé con ganas de encontrar algún Red Hot, pero no hubo manera.
Desde entonces estoy estudiando la conducta de los pingüinos. No han vuelto a bajar, salvo para comerse otras setas más pequeñas. Tras ingerirlas empiezan a rebotar de rama en rama y a despedir destellos de colores.
Para completar el experimento las probé y me originaron graves efectos alucinógenos. En vez de ver pingüinos veía gorriones, y en vez de la distribución Ubuntu, aparecían cocos en los pies de los hongos. Las hojas de los árboles pasaron de ser nacaradas para tener color verde y los troncos ya no bailaban al son de músicas psicodélicas procedentes del subsuelo.
Estoy analizando los resultados, en post futuros os contaré si descubro algo interesante.
